La escuela arruina el “Pensamiento Divergente”

Me ha parecido de interés, como suele ocurrir con las presentaciones de Sir Ken Robinson, la que reproduzco más abajo. No es la primera vez que comentamos el tema del recorte absoluto de la creatividad en las escuelas. El año europeo de la Creatividad y la Innovación pasó sin pena ni gloria por el 2009, entre otras razones por la mínima magnitud que se le dio al evento en una agencia anodina que el MEC designó, para el cajón de sastre de los programas europeos: una pena.

Si la alfabetización y enseñanza de la lectura y la escritura, “Literacy” en términos anglosajones, es importante en nuestras escuelas; posiblemente lo sea tanto o más el fomento del Pensamiento Divergente, lo que Edward De Bono denominó hace lustros “Pensamiento Lateral” y que tanto nos cautivó en los años de estudio de nuestro Magisterio.

Las ideas de De Bono y las de Gianni Rodari constituyeron el núcleo duro de un currículo estimulante en la escuela universitaria de Jaén (Spain).  Allí con un nutrido grupo de profesores de didáctica de la lengua, entre los que se encontraba Víctor Garrido y Lourdes Ruiz,  aprendimos a dar sentido distinto a la resolución de un problema nimio, al juego de palabras generador de conocimiento útil, a construir poesía en las cosas cotidianas y buscarle las vueltas a todo, a elaborar algo de valor, destilando del mismísimo error. En suma, a ser más creativos… Tengo pendiente hacer una lista verde, como los sombreros para pensar, de aquellos magníficos maestros que nos enseñaron a razonar y a no hacerlo siempre del mismo modo: evitando poner siempre el énfasis en los errores o deslices cometidos, con los requiebros justos para adaptarnos a las nuevas situaciones, con la cintura justa para servirnos del conocimiento adquirido, con todos los usos de las palabras para todos, no para que aquellas promociones de futuros maestros fuéramos más “artistas, sino para que ninguno de nosotros fuera un esclavo”. Gramática de la Fantasía de Gianni Rodari

 

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