Estructuras y transparencia escolar

Pero ¿Qúe es lo que ocurre realmente en las escuelas?

Muchos compararán lo que aquí se expone con sus propias experiencias profesionales, por lo que podemos estar seguros que conectaremos con facilidad, si no es así habría que decirlo y hacer el oportuno comentario y contrastamos el sano debate de puntos de vista diferentes.

En los centros docentes se dan diferentes estructuras y dispositivos que permanecen en una cierta oscuridad: no hay conexiones ni transparencia que permitan ver lo que están ocurriendo, no ya en las distintas aulas, sino a veces en los foros destinados a la participación y gobierno aunque se hagan explícitas nuestras opiniones.

Contamos con organizaciones como Transparencia Internacional que actúan en procurar una mayor transparencia y materializar así el principio de rendición de cuentas. Con este fin, TI supervisa el desempeño de algunas instituciones claves y ejerce presión para la adopción no-partidista de las reformas oportunas. Pues bien, una de sus principales herramientas para ello es el acceso a la información a través de las internet.

Creemos que las causas son variadas y este proceder obedece a una escasa destreza en manejarse en equipo, en hacer frente a crisis y conflictos entre individuos y también en hacer valer nuestras opiniones con un grado alto de asertividad y autonomía moral.

Aunque en otro post hablaremos de las competencias que habría de tener el profesorado hoy a través de la obra de Perrenoud, sin embargo queremos adelantar aquí su clarividente aportación ante la necesidad de que el profesorado aprendar a trabajar en equipo sin arredrarse ante los conflictos de la convivencia y teniendo necesarias habilidades sociales y afectivas para no confundir su misión primera: la autosuperación personal propia y de sus alumnos.

Algunos ejemplos de fórmulas para trabajar en equipo, según el autor, son:

  • Elaborar un proyecto de equipo de representaciones comunes.
  • Afrontar y analizar conjuntamente situaciones complejas, prácticas y problemas profesionales.
  • Hacer frente a crisis o conflictos entre personas.

Abogamos claramente por la transparencia de las aulas y los programas, por pasarnos deliberadamente entre los maestros y maestras cuanta información se tenga y cuantos recursos faciliten nuestro trabajo diario. El objetivo no sería otro que el hacernos más sencillo el modo de proceder en equipos abiertos, en las formas en que unos con otros podemos mejorar los métodos de enseñanza: precisamente lo que está más próximo a nuestras manos para cambiar si no funciona. Buscamos un transparencia en nuestras aulas y en los modos de compartir lo que allí sucede. Frente al individualismo que aísla, promovemos la colaboración que nos abre.

Muchos de los procesos que suceden en nuestra vida, algunos se atreven a tasar en más de un 50%, son intercambios de algún tipo: intercambios de ideas, de proyectos, de productos y datos. En la escuela, mediante el trabajo colaborativo es aún más necesario el intercambio, nos sorprende cómo en los tiempos que corren no nos damos cuenta de ellos y aún nos encontramos con maestros y maestras que celosamente guardan sus fichas de trabajo sin compartirlas siquiera con el compañero de nivel. Internet no deja de ser una gran red abierta para esos intercambios. El motivo de proponer una escuela transparente y que facilite el intercambio es hacerla más comunicativa, más permeable a sus miembros.

La estructura más visible en los centros docentes, no es siempre la más poderosa, la que tiene una mayor influencia en el devenir cotidiano del colegio. A veces se mueven corrientes internas que eluden esa superestructura, generando actitudes paralelas y conocimientos que no siempre concuerdan con los que abiertamente se podrían exponer o ya se han expuesto a todos en un claustro. Las redes que se tejen en un colegio son, a veces, complicadas de ver, permanecen soterradas en un subterráneo mundo de ideas preconcebidas, prejuicios e inercias que con frecuencia son muy difíciles de cambiar.

Como hemos visto en otra ocasión, la revolución positiva que tratamos de ir sugiriendo en nuestro centro se sustenta en cinco principios básicos. Si observamos atentemente, al menos tres de ellos tienen que ver con los intercambios y la necesidad de para que sean efectivos han de basarse en el respeto, los aspectos constructivos y la contribución. En lugar de pensar en lo que podemos conseguir con algo, qué podemos arañar; tendríamos que plantearnos qué hemos de hacer y aportar para conseguirlo, estamos ante un aldabonazo que llama a la responsabilidad individual y colectiva dentro de los centros educativos. No podemos pretender que todo se nos dé hecho, tenemos que poner de nuestra parte contributivamente como una aportación que nos haga a todos ganar y ganar más.

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