Segregación y centros bilingües

Lanzo estas primeras reflexiones que iremos puliendo y matizando posteriormente.

Quiero comentar en este artículo la experiencia de nuestro centro bilingüe español-inglés en el poco tiempo que llevamos con él. Agradezco las aportaciones de @yolajb @ainhoaeus @NicolasaQM @eRomanMe @mariabarcelo y @NoLolaMento que nos delimitaron y encauzaron el tema propuesto. @yolajb tiene bastantes artículos sobre bilingüismo en la comunidad de Madrid. A su juicio, una ocasión rampante para la discriminación entre escolares que algunas políticas neoliberales han aprovechado para formas grupos y centros de élite y añadir mercado a la escuela pública: el veneno está en la dosis, diría yo. Habría que leer el artículo que escribió en el AMPA del Colegio La Latina sobre este asunto y los enlaces que profundizan en la materia.

Efectivamente se suelen dar bastantes problemas organizativos que con la autonomía necesaria en nuestro centro hemos sabido sortear. Ello quiere decir que nunca consentiremos, consentimos, ni hemos consentido –apoyados siempre por el Consejo Escolar– organizaciones escolares que segreguen. Intentamos extender el programa a todas las líneas del centro y lo hemos conseguido. Allí donde sólo había una o dos hemos enrasado con los Auxiliares lingüísticos y como estamos en pleno proceso de reconversión de plantilla por jubilación, procuramos, aunque no se nos hace mucho caso que los tutores sean bilingües para que los grupos más pequeños no se vean muy afectados por el número de maestros que les dan clase.

Por otro lado, en nuestro centro los padres que NO querían grupo bilingüe son los que expresamente tendrían que decirlo, y así eliminamos privilegios previos por la información recibida de primera mano. Los grupos ya son heterogéneos cuando cambian de ciclo, ya que el criterio al aumentar número de unidades pico por nuevas matrículas es que no se creen guetos. Por ello deshacemos esos grupos y los reagrupamos según paridad y nivel académico equitativamente distribuido en todos los grupos formados al empezar el nuevo ciclo. Eso no me negaréis, que con el nuevo Decreto 328/2010 de 13 de julio en su Capítulo II, se puede hacer perfectamente.

Nuestra administración podrá exiguir esto o aquello, pero debemos someterlo al criterio general de las normas y a su concrección en el centro mediante un participativo y democrático Plan de Centro que evite el tracking o encasillamiento: ningún centro es igual a otro. Problemas con los responsables del programa en Málaga: nunca hemos tenido. El Servicio de Inspección tampoco ha puesto la más mínima pega. El hacer filigranas organizativas puede acarrearnos una auténtica esquizofrenia, cuando ya se elude la segregación desde el mismo origen.

Solemos decir que el proyecto bilingüe es para enriquecer en dos lenguas y ese es nuestro principal objetivo: mejorar las detrezas en español e inglés por este orden. Cuando tienes un índice de deprivación social alto y casi un 70% de becas del 100% en el comedor: los experimentos han de estar bien fundamentados y procurar mejorar en lo primero, para dar el paso a lo segundo. En ello estamos con la ilusión que nos dejan, pero en la creencia de que somos nosotros los mayores responsables de lo que suceda en el futuro. Pedimos a nuestra administración que nos deje trabajar y que evaluemos finalmente cada uno de los programas en cada uno de los centros: no es lo mismo el nuestro que el de otros colegios. Y los efectos colaterales positivos para cada uno de nosotros son distintos. En nuestro caso, vuelvo a decir satisfactorios. Hasta ahora nos han respetado en el marco de las líneas maestras del programa plurilingüe en Andalucía.

Me alegro de hablar de un proyecto que ha provocado un cambio radical en un centro de casi 35 años de antigüedad: renovación de infraestructuras, renovación de plantilla y perfiles, innovación de prácticas y formas de trabajar con el currículo, integración de materias, mejora del trabajo en equipo porque había que ponerse de acuerdo. Y lo que esperamos es que cuando se extienda y consolide, podamos ver unos resultados mejores en nuestros alumnos, que como digo tiene un estatus socioeconómico y cultural medio bajo, pero que con dicho proyecto hemos sido capaces de canjear etiquetados para prestigiar aún más el centro y la enseñanza que aquí damos. Nuestra experiencia la relatamos en un artículo publicado en el libro de la editorial GEU “La Educación Bilingüe en Andalucía”

Y esto, mirad, ha sido la principal riqueza, nuestra mayor fortaleza y oportunidad: estábamos abocados por espacio disponible, a asumir a todo alumnado extranjero o recién llegado a la localidad, y sin casi ninguna duda guetizarnos por ubicación en un barrio de rentas bajas. O, por el contrario, como ha sucedido, que aumentemos matrícula e interés por la etiqueta bilingüe que ha hecho que las expectativas crezcan de un modo colosal.

Me permito finalmente hacer una recomendación general a quien se acerque a esta entrada: leer a Giroux y sus pedagogías críticas del aprendizaje en las que se avisa de “La reproducción de la reproducción y las políticas sociales del encasillamiento”. Creo que la pretensión de la administración, al menos en el caso de la andaluza, es evitarlas, pero las teorías no se cotejan con los postulados teóricos-prácticos de los centros. Y ahí está servido el debate que algún sindicato de clase y no corporativo ha puesto sobre la mesa.

Quiero mencionar también las siempre frescas aportaciones de una sensato utópico como es Fernando Trujillo. En su blog ha escrito en muchas ocasiones sobre el tema y de las ricas concomitancias que se pueden adherir a la encendida polémica que suscita.