EDUCAR PARA EMPRENDER O CÓMO GANARSE LA VIDA

Rita Levi-MontalciniRita Levi-Montalcini

Con palabras de filosofía cotidiana, la expresión “ganarse la vida” expresa el modo singular de plantearnos metas que proporcionen a la infancia su necesario sustento material y del espíritu. La vida en modo alguno es un regalo, hay que ganársela. Con la formación y crianza, la familia procura aliviarla generosamente, asegurándose el cuidado, los alimentos y el ocio de sus descendientes a la vez que cimenta la emancipación, propia del ser humano maduro. Mientras que en nuestro itinerario vital, se produce el desafío de valernos por nosotros mismos, como gran paradoja, familia y sociedad conducen a la persona de la mano cumpliendo con la función nutricia que tienen asignada.

Es la tesis que sostiene Javier Gomá: el modo en que la persona se gana la vida y su singular disposición y vías para elegir cómo hacerlo, determina poderosamente la constitución de la propia naturaleza y del mundo interior de cada individuo. La iniciativa del ser humano nos da una idea del modo particular que tiene de entender el mundo. En ese dilema se mueve la familia y una comunidad del bienestar, a la que se le presume la aspiración de mejorar las condiciones de sus protegidos. La educación tiene el propósito de conducirnos a la emancipación personal aún a sabiendas de que es imposible lograrla con acierto en una sociedad de “sobreprotección” excesiva. Así mismo, vamos conociendo por sus consecuencias, que el resolver con más protección y con ventajas felices las dificultades de la infancia no es el camino correcto para obsequiar sus vidas escolares, necesitadas como nunca de fortalezas personales y de un bienestar estable. Como sugiere Javier Gomá Lanzón, (1)

“La obligación y la responsabilidad del auténtico educador es operar sobre las tendencias naturales del pupilo para crear en él una segunda naturaleza –la cultura– que lo transforme en individuo emancipado y crítico con todo y con todos, y muy en particular con respecto a quienes le tutelaron mientras era niño (…) Acertar a encontrar una ocupación pagada, dentro del gran sistema de oficios y profesiones organizado en cada sociedad, es lo que usualmente se designa como ganarse la vida (…) El modo en que cada uno se gana la vida no es, por consiguiente, una circunstancia trivial, exterior o poco significativa de la personalidad humana, sino una de las determinaciones esenciales en la formación del individuo, algo así como su ley individual.”

Hace tiempo que determinados modelos y movimientos institucionales nos brindan fórmulas para promover el talento, la iniciativa y el espíritu emprendedor de los jóvenes. Organismos como la Fundación Princesa de Girona (FPdGi) lo asume entre sus programas más emblemáticos. En una sociedad por lo general poco dispuesta para el emprendimiento y la iniciativa social, que confía demasiado en mantener estrechas tutelas, bien sean familiares o administradas subsidiariamente por el estado, no tenemos consciencia de que somos el tiempo de vida que nos queda, y menos aún de que este fluye con cadencia persistente, a pesar de que la vida se nos muestra con desmesura y está ahí para ganársela y disfrutarla.

El propósito de la Fundación no es otro que el de incidir en los docentes brindándoles herramientas para procurar el cambio del sistema educativo, introducir la competencia y poner de relevancia la iniciativa y el espíritu emprendedor entre la juventud española. Todo ello a través de la formación, el desarrollo y la evaluación de proyectos en los que el emprendimiento sea un valor primordial. Medidas de estímulo por medio de las cuales instituciones y escuelas constituyan ámbitos de aprendizaje donde se promocione la salud del colectivo, la iniciativa social, el servicio a los demás y la resolución de conflictos y desafíos con mentalidad dialógica y constructiva. Si para ello se constituyen redes juveniles fértiles y equipos de trabajo bien organizados, aún mejor para la misión que auspician.

Desde la FPdGi se contempla que la enseñanza y el aprendizaje por competencias es el instrumento idóneo para entrenar y desarrollar de manera sistemática todas estas habilidades: concretamente las destrezas relacionadas con el fomento del talento emprendedor y la capacidad de pensar con rigor y creatividad. Frecuentan las llamadas “metodologías activas”, que ponen el peso del aprendizaje en el propio alumno, en las que el papel de la maestra o el maestro cambia sustancialmente. La tarea del docente no es tanto ser una parte directiva del aprendizaje del escolar como una valiosa guía en un mundo de información sesgada y dividida en múltiples fragmentos. Papel, primordial en la planificación y reflexión previa y posterior al acto educativo. De tal modo, que el mismo escolar pueda construir paulatinamente y en compañía del maestro o la maestra un modelo de vida autónomo. La labor del profesorado parece crucial para conformar el necesario cambio de actitud del joven, favoreciendo cuestiones tales como el trabajo en colaboración, el despertar de la inquietud y la curiosidad por adentrarse en nuevos desafíos, y el desprecio de las falsas promesas o cantos de sirena de un sistema social de redes cada vez más enajenado y homogéneo, donde la diversidad es con frecuencia expulsada de escena.

En concreto, con los programas de la Fundación Princesa de Girona, se abordan tres metodologías activas básicas: el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje servicio y la elaboración de proyectos de emprendimiento ético. Todas ellas ligadas estrechamente, por su enorme y contrastado potencial didáctico, a la fragua de hábitos imprescindibles para ganarse la vida con fortaleza, talento y tesón. Un talento (2) entendido como la inteligencia que elige bien sus metas, maneja la información de forma adecuada, gestiona las emociones y pone en práctica las virtudes de la acción necesarias para alcanzarlas, ampliar su capacidad de acción y conseguir una mejora continua. Es un concepto valorativo. Una acción y no una capacidad. Es el acto de invertir bien la inteligencia.

Ilustremos lo escrito anteriormente con una semblanza de un personaje célebre. Rita Levi-Montalcini es un claro ejemplo de ese carácter vital de mujer que invirtió bien su inteligencia, sometiéndola a los dictados de unos profundos principios morales y a su íntima aspiración por mejorar las condiciones de vida del género humano. Se enfrenta a los convencionalismos sociales y políticos de su época, así como al modo habitual en que las mujeres se ganaban la vida. Trabajó en una panadería para costearse los estudios, a pesar de sufrir alergia a la levadura. No hizo ningún caso a las exigencias paternas para no estudiar y de ser en cambio una buena madre y esposa: en 1930 se matriculó en la Facultad de Medicina de Turín, donde se graduó con la máxima calificación y se doctoró en neurocirugía. Trabajó como ayudante del histólogo italiano Giuseppe Levi hasta que en 1938 Benito Mussolini publicó el Manifesto per la Difesa della Razza que prohibía a toda persona judía acceder a alguna carrera académica o profesional. Durante la Segunda Guerra Mundial, montó un laboratorio en el dormitorio de su propia casa, donde estudiaba el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones de pollo, lo que le sirvió como base para futuras investigaciones. En 1943 se trasladó con su familia y su laboratorio a Florencia para refugiarse del nazismo. En septiembre de 1946 aceptó una invitación de la Universidad Washington en San Luis, bajo la supervisión del profesor Viktor Hamburger. Aunque en un principio la estancia tenía que ser por un solo semestre, se quedó 30 años. Fue allí donde hizo su trabajo de mayor importancia. acerca del factor de crecimiento nervioso por el que acabaría recibiendo, junto a Stanley Cohen, el premio Nobel de Medicina. La empresa con Cohen sirvió para descubrir que las células sólo comienzan a reproducirse cuando reciben la orden de hacerlo, orden que es trasmitida por unas sustancias llamadas factores de crecimiento. Rita no sabía nada de bioquímica, Cohen no tenía ni idea del sistema nervioso pero juntos constituyeron un equipo de talento y actitud que confluyó en la transformación de sus mundos: “Rita, tú y yo somos buenos, pero juntos somos maravillosos”, le dijo él al culminar con éxito el experimento. (3)

En sus memorias Elogio de la imperfección, se vislumbra una vida entregada a la pasión por el conocimiento, una historia sobre la perseverancia en un discurso del que emana un pensamiento feminista muy avanzado. Murió en su casa de Roma el 30 de diciembre del 2012, a los 103 años de edad.

Su libro, “Tiempos de cambio”. Pensar y vivir a favor de la supervivencia de la especie humana, (4) es un claro exponente de la inteligencia, la creatividad y el compromiso con la acción, además de su defensa de la educación, de su pacifismo activo y de su profunda vocación por dotar de valores humanos a la sociedad. Allí nos dice:

“En una etapa tan crítica, cuando está en juego la propia supervivencia de muchas especies, entre ellas la nuestra, se hace indispensable un cambio radical de forma de pensar y de vivir, aprovechando la facultad de raciocinio, privilegio exclusivo del Homo Sapiens”, y añade: “urge revisar por completo los sistemas educativos y didácticos de la infancia, así como dar paso a dos grandes sectores hoy postergados: el juvenil de ambos sexos y el componente femenino del género humano. Estos objetivos deben ponerse sobre el tapete para ganar la partida que está en juego: la supervivencia de la especie humana”.

Alude en otro párrafo al tema de este artículo, los modos en que la juventud puede ganarse la vida y adentrarse en su propio camino de incertidumbre, en unos tiempos a los que califica de tumultuosos (5):

“La elección del itinerario vital encuentra a la mayoría de los adolescentes desprevenidos, dado su escaso conocimiento de las propias facultades y de las oportunidades de que le brinda una sociedad tan cambiante y tumultuosa como la actual. De las decisiones que se tomen en este periodo, depende la realización completa, parcial o fallida de las capacidades del adolescente.”

La toma de decisiones se ha de hacer más frecuentemente como parte esencial de la inteligencia ejecutiva, como esencia de la capacidad para forjar actitudes firmes que no menoscaben una natural tendencia del ser humano a la curiosidad y, llegado el caso de que sea necesario, al cambio de rumbo. La frecuente toma de decisiones debe dotar al adolescente de estímulos y herramientas para que se asuman riesgos sin miedo al fracaso, una y otra vez, en donde generaciones de jóvenes fatiguen los senderos del error y su superación.

Javier Gomá menciona que el análisis marxista trajo en su día un saludable realismo a los estudios culturales, pero con sus postulados, comprobó sus límites ante el imperativo existencial y moral involucrado en la decisión de cómo “ganarse la vida”, ya que, de acuerdo con su método, sustituye lo individual del mundo poético de la persona por una pura ideología de clase. En ese espectro se desenvuelve la juventud hoy. Se encuentra a caballo entre las formas más románticas para obtener frutos de la vida, siguiendo los propios anhelos y en -el mejor de los casos- una dedicación a labores de altruismo y voluntariado social; pasando por prácticas pseudoprofesionales, un camino de servicio público, o con enorme dificultad, dedicándose a quehaceres científicos y a emprender con iniciativa negocios propios.

El modo en que nuestros jóvenes se formen para “ganarse la vida” y salir a su encuentro, determinará tanto su carácter futuro como la forma para abordar sus proyectos vitales, les ayudará a realizar profundas revisiones de principios y valores fundamentales, y podrán ser los dueños de su tiempo y los gestores de su destino, de tal modo que un nuevo modelo pueda suplir al que ahora parece caduco.

Pero hay que añadir algo más. Partimos de la idea de buscar el interés general del joven estudiante, no de corporaciones u organizaciones particulares. Este interés, para el escolar formado, sería: primero, encontrar un hueco social y laboral en un entorno de libertad y de libre mercado, prepararlo para que encuentre su bienestar personal y la competencia colaborativa necesaria para trabajar con otros. Y hacerlo con la iniciativa y el emprendimiento de metas sociales y personales que ayuden a transformar su mundo y aseguren la superviviencia de la especie humana.

Mariano Fernández Enguita lo expresaba así (6):

“No digo que la educación no deba incluir las dimensiones social, política, artística, emocional, deportiva, etc., sino que está muy lejos de ser integral, favorecer un desarrollo personal completo, contribuir a asegurar la ciudadanía plena precisamente por lo contrario de lo que suelen suponer las profesiones que viven de ella, es decir, por su alejamiento del mundo del trabajo, por su ignorancia de las coordenadas económicas, por sus rituales de pureza y no contaminación frente al ineludible mundo de la economía.”

Para aplicarse a ello, el sistema educativo habrá de organizarse por prioridades determinadas por la urgencia de las metas, con un diseño común y si es posible compartido, alejado de posturas predeterminadas y en ocasiones radicalmente distantes.

(1) Recuperado el día 27 de febrero de http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/ganarse_la_vida_web.pdf

(2) Recuperado el día 27 de febrero de 2018. http://www.joseantoniomarina.net/libro/objetivo-generar-talento/ Reseña al libro de José Antonio Marina. Objetivo: generar talento. Cómo poner en acción la inteligencia. Editorial Conecta. Barcelona. 2016

(3) Recuperado el 27 de febrero de 2018 http://www.elcultural.com/noticias/letras/Rita-Levi-Montalcini-mas-de-cien-anos-de-ciencia/1561

(4) LEVI-MONTALCINI, Rita. (2005) Tiempos de cambio”. Pensar y vivir a favor de la supervivencia de la especie humana. Penísula. p. 10

(5) LEVI-MONTALCINI, Rita. (2005) Tiempos de cambio”. Pensar y vivir a favor de la supervivencia de la especie humana. Penísula. p. 33.

(6) FERNÁNDEZ ENGUITA, Mariano. La dinámica del capital humano y las interfaces del nuevo entorno. Cuadernos de Pedagogía, Nº 447, Sección Monográfico, Julio de 2014.

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Autor: Juan Bueno Jiménez

Maestro bilingüe en el CEIP Andalucía de Fuengirola. Director del centro entre los años 2002 y 2016. En 2016 fue seleccionado para un puesto de asesor de Primaria en el CEP Marbella-Coín. Interesado en el liderazgo distribuido y sostenible, los nuevos entornos personales para aprender, las comunidades de aprendizaje y el conocimiento compartido y el debate como herramienta para la mejora intelectural. Pertenece a la Asociación Andaluza de Directores ASADIPRE, donde ha ejercido de secretario general y presidente provincial de esta asociación en Málaga. Contribuye a la formación de las direcciones escolares de directores, directoras y profesorado en general. Ahora es socio activo de la Sociedad Pedagógica Tartessos, @sptartessos, que tiene entre sus fines potenciar sistemas educativos de excelencia, comprensivos, laicos y democráticos, fruto del acuerdo constitucional. @jbjimenez

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