El saber y el aprendizaje lento

El saber y el aprendizaje lento requieren de líderes que comprendan y miren a su alrededor.

El saber lento, como las cocciones lentas, se encuentra a gusto con los mimos del trabajo bien hecho, con la palabra que, por manoseada me da pudor repetirla, de la “excelencia”.

De niño, un maestro brutote pero de buen corazón, nos cantaba aquello de “es un muchacho excelente”; las muchachas, propio de la época, permanecían a la sombra de la canción y de su letra. Y con el mismo ardor con que se nos daba el premio de la cantinela “es un muchado…”, resaltando nuestro modesto trabajo escolar de ocho años, se nos devolvía castigos a raudales con madera en la palma de las manos.

Con el tiempo, los años de diplomas y títulos, de clases a diferentes ritmos: entre el sonmoliento y pausado de las tardes y el más ágil, sin resuello, de la mañana; aprendimos y aprendimos mucho, quizá más de la cuenta, cosa que ahora tenemos que remediar desaprendiendo. Recordemos también que en plena Andalucía interior nos encontrábamos ensartando cuentas de rosario o diseñando polipastos en las clases de Ciencias y que lo hacíamos con la ilusión y la certeza de lo útil, de lo que nos divertía y nos enseñaba, del proyecto concreto manualmente resuelto.

Los conocimientos de una escuela lenta tienen que reunir la premisa principal “sine qua non” de ser “pocos y bien escogidos”, de ser los imprescindibles, los más adecuados y pertinentes para desenvolverse en una vida muy diferente a la vivida en nuestra infancia. Por eso no podemos actuar del mismo modo que entonces ni reproducir aquellos métodos sin una mínima reflexión previa. En los maestros y maestras de hoy, no se puede sostener durante mucho más tiempo una escala de valores didácticos que aboca a una frustrante carrera sin fondo… porque sencillamente es inabarcable todo lo que se pretende enseñar y que nunca se aprende. Por eso, no tiene el más mínimo sentido que derrochemos tiempo y esfuerzo en actividad inútil, inservible, hueca y repetitiva. Tenemos que parar, templar y mandar en los contenidos, recortar el programa, sin volver a lo básico de la lengua y las matemáticas; pero construyendo desde los nuevos aprendizajes básicos entre los que se debe incluir la creatividad, el arte, el movimiento y la educación para la salud y el cuidado de nosotros y de nuestro entorno, las destrezas para trabajar en equipos, las mínimas competencias TIC seguras y efectivas…

Este escueto programa habría que llevarlo así a los veintitantos escolares que siempre nos miran con ojos inquietos de la niñez los primeros días de clase.

HEARGREVES, Andy y FINK, Dean. en su libro “El liderazgo sostenible. Siete principios para el liderazgo sostenible en centros innovadores” sostienen, como no podía ser de otro modo, que el aprendizaje lento requiere de líderes o directivos que tienen las siguientes características:

  • Insisten en el aprendizaje, luego en los logros y luego en los tests, en este orden no en el opuesto.
  • No reducen la brecha en los logros que se pone se pone de manifiesto en los tests sobre contenidos básicos ampliando para ello la brecha de aprendizaje  entre los niños de barrios ricos, que reciben un currículum rico y nutriente que va mucho más allá de los niveles estándar, y los pobres de zonas deprimidas urbanas y rurales, que sólo reciben una dieta básica de contenidos elementales impuestos y estandarizados.
  • Se oponen al currículum karaoke de ritmo rápido y a la obsesión  por seguir los dictados que rebotan de los guiones de otras personas.
  • Protegen y fomentan el aprendizaje profundo en las artes, las humanidades y la educación para la salud.
  • Buscan fórmulas de que los alumnos realicen los tests de forma individual, cuando estén preparados, y no todos a la vez.
  • Dan tiempo para el juego y la conversación no estructurados con los colegas y con los niños.
  • Actúan de forma inmediata a favor de la mejora; esperan con paciencia los resultados.
  • Reflexionan sobre los problemas del centro, con un esquema basado en pruebas, antes de apresurarse a buscar soluciones.
  • Saben que el aprendizaje profundo requiere tiempo, y transmiten esta idea.
  • Mantienen la profundidad en el desarrollo del profesorado, de forma que haya tiempo para reflexionar sobre los cambios y para cuestionarlos, antes de lanzarse a llevarlos a la práctica.
Yo añadiría que las direcciones escolares deberían seguir una senda emocionalmente sana en sus plantillas, incurrir en muchos y variados errores sin mayor problema, propiciar la buena convivencia que no se evada fugazmente del conflicto, que lo afronte y aprende con él, que no le tema y que lo trate amablemente.
Ante el “miedo a las direcciones”, su “falta de humanidad y su afán de control burocrático”; hay que mantenerse firmes, incluso los mismos directores y directoras deben permanecer alerta para no subvertir su misión primera: los escolares y su aprendizaje honesto, profundo y duradero. Pero esto no habría ni que decirlo: el poder se reparte, se distribuye… y si no, se toma cordialmente; en un acto de civismo del que no debe sentirse ajeno ningún docente.
Para empezar un curso escolar con lentitud, pero con profundidad y rigor; recomiendo algunas lecturas que me han servido personalmente en mi trayectoria profesional:

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Autor: Juan Bueno Jiménez

Maestro bilingüe en el CEIP Andalucía de Fuengirola. Director del centro entre los años 2002 y 2016. En 2016 fue seleccionado para un puesto de asesor de Primaria en el CEP Marbella-Coín. Interesado en el liderazgo distribuido y sostenible, los nuevos entornos personales para aprender, las comunidades de aprendizaje y el conocimiento compartido y el debate como herramienta para la mejora intelectural. Pertenece a la Asociación Andaluza de Directores ASADIPRE, donde ha ejercido de secretario general y presidente provincial de esta asociación en Málaga. Contribuye a la formación de las direcciones escolares de directores, directoras y profesorado en general. Ahora es socio activo de la Sociedad Pedagógica Tartessos, @sptartessos, que tiene entre sus fines potenciar sistemas educativos de excelencia, comprensivos, laicos y democráticos, fruto del acuerdo constitucional. @jbjimenez

4 comentarios en “El saber y el aprendizaje lento”

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